NUEVA ZELANDA.- Esta semana en la isla deshabitada de Mana, en Nueva Zelanda, murió Nigel, el alcatraz más solitario del mundo, o al menos del país oceánico, informa The Washington Post.

Nigel, el primer ejemplar de esa especie que se estableció en Mana en los últimos 40 años, murió rodeado por los 80 alcatraces de hormigón instalados por los agentes ambientales para atraer a otras aves y repoblar la isla.

De acuerdo con Chris Bell, un agente ambiental que vive en una isla vecina, Nigel llegó a Mana hace cinco años, y ya desde el principio mostró interés por una de las estatuas. No debía de importarle no recibir nada a cambio, pues llegó a construirle un nido y pasaba largos ratos a su lado acicalándole las plumas que no tenía. Según Bell, una semana antes de la muerte de Nigel varios alcatraces llegaron a la isla, pero él no estableció ningún contactó con ellos. Al parecer, el solitario pájaro prefería la compañía de su fiel amiga de hormigón.